Optimizando mi tercio

de Teresa Éstevez


 



   La vida humana es un viaje que se divide en tres partes.



   La primera es la fase de expansión. Desde que nacemos nos expandimos a todos los niveles: corporal, mental, social.

   A partir de los 25 llega la fase se enrraizamiento. La mayoría queremos formar una familia y buscamos dónde alojarnos de forma estable (hay excepciones, claro, como en toda regla).

      Luego, viene la tercera parte de la vida, la de integrar lo vivido anteriormente. Esta parte del viaje es la difícil, aunque en realidad esta última fracción del periplo es de liberación, no de regresión. 

   Con la llegada de la longevidad cambian muchas cosas del mundo interno, del cuerpo y de las relaciones sociales. Cambian los intereses personales, la concepción del mundo y las capacidades. La consciencia y la experiencia aumentan, pero el cuerpo empieza a fallar. Lo que se recibe por un lado, se pierde por el otro.



   El inicio de la madurez biológica está determinado por una serie de cambios de naturaleza más psicológica y espiritual es la crisis que acompaña al cambio de etapa vital, como años atrás había sucedido en la adolescencia.

   Desde hace siglos conocemos estas transformaciones y pocos se preparan antes de su llegada para afrontarlas con éxito. De ahí las crisis existenciales cuando la sociedad te escupe por no dar la talla laboral con la frase mágica “no da usted el perfil” o el no disponer ya del cuerpo mina que demanda la sociedad de consumo “divina de la muerte” por no hallarte en las medidas pertinentes ¡es todo un acoso a la líneas discontinuas!!!!

   Por cierto los laboratorios famacéuticos encantadísimos de sus ventas de pastillitas de sugerentes colores, adormideras de emociones que nos capan para paliar los días, y tranquilos/as que no pasa nada... lo hemos asumido como mal menor y daños colaterales en nuestra voraz sociedad de consumo y además está contemplado dentro de la ley, ¡tenemos receta, y eso no son drogas!!!!!

   ¡Y aquí me hallo yo! ....adquiriendo esa consciencia.

   Intentando caminar como muchos/as tantos, además y también, por la tercera etapa de la vida, la de la integración y la liberación, la más difícil de transitar sin perder una chispa de ganas e ilusión de disfrutar y disfrutarme tirando de lo aprendido, en mi rol de aprendiz constante y expectante, sumergiéndome de cabeza en las vivencias, en esta carrera de fondo que es vivir no solo existir, pero sin ser un caballo desbocado por ganar la carrera, bebiendo sin sed, consumiendo compulsivamente, sin medida y porque sí. El vértigo no me tienta, mi movimiento es más slow. Procuro disfrutar de la plenitud del instante por una sencilla regla de tres: soy muy consciente de que me queda menos tiempo futuro y dispongo de más tiempo presente. Justamente por eso apuesto por optimizar mi tercio.