Sensualidad a partir de los 50’

de Teresa Estévez



   Se diría que nuestra sexualidad y sensualidad, es decir, nuestra vida íntima y nuestro deseo, han sido especialmente ignorados a lo largo de los tiempos.

Conozco muchos cromosomas Y y muchas féminas en torno a esa edad, algunos más jóvenes, algunos más longevos (que vienen a mis talleres tántricos) que siguen haciendo el amor y teniendo sexo todo lo que pueden, que siguen seduciendo ,conquistando, añorando, desesperando, quemándose en las ascuas de la pasión carnal y el alma desde su quietud domesticada, desde los que ya no beben sin sed, ni tienen la urgencia de consumir compulsivamente vaciados hormonales o ser meros recipientes de depósito. *ESPE-ranzad@s en así poder seguir conservando la chispa de la vida.

   También es cierto que otros ya esperan poco de la existencia con su actitud, desahuciados de la ilusión de sentirse vivos al compartirse íntimamente (más mujeres)    ¡ como si ya lo tuvieran todo hecho ! Y se acomodan a la nociva costumbre.

   El machismo hizo que la mujer fuera imperceptible: no contábamos en la historia, en la ciencia, en las artes, en el gobierno, incluso en la vida laboral y todavía hoy nuestro acceso a primera fila no es igualitario. Pero se diría que nuestra sexualidad, es decir, nuestra vida íntima, la erótica y nuestro deseo han sido especialmente ignorados y ninguneados. La perversidad de una moral mal entendida y manipulada desde el dogma. Desde siempre los tópicos populares han mantenido una imagen casi asexuada de la mujer, como si fuéramos medio frígidas y caducas pasado el proceso biológico de procrear. Ya saben, son esas señoras a las que supuestamente el sexo gusta poco y que alegan dolores de cabeza para no “cumplir” con sus parejas. Cumplir ¡ qué barbaridad ! ¡ oigan, es que a nosotras nos gusta.....por puro placer, también ! quizás, puede, tal vez  ¿ se han planteado que pueda ser la otra parte que no cumple el propósito como partenaire en el goce compartido ?

   Hoy por hoy sigue estando bien visto que un señor maduro interactúe íntimamente con una mujer más joven (y más si tiene pasta), al revés sigue siendo cuestionable.

   Los estudios científicos, empezando por el clásico Masters and Johnson, han derrumbado muchos tópicos. Por ejemplo, hay casi tantas mujeres infieles como hombres. Como también hay un buen número de mujeres mayores que mantienen en algún momento de sus vidas una relación sexual con hombres más jóvenes (y las ha habido siempre, aunque clandestinas: incluso la puritana reina Victoria de Inglaterra tuvo un amante menor que ella, Mr. Brown).

    Total señoras, que ya va siendo hora de que tomemos las riendas y nos hagamos cargo abiertamente de nuestros elementos. Después de habernos reconocido, aprendido y descubierto a través de la quietud domesticada......

*“ESPE-ranzad@s” (guiño a Espe Piga (otra compi calaverita) que me ha retado en horas trasnochadas a incorporar a mi texto la expresión “Quietud domesticada” y que ha tenido a bien regalarme.