El precio de la infelicidad y lo antieconómico de nuestra educación....

de Teresa Estévez



   El problema radica en que: Se educa para fabricar trabajadores, y no se presta atención en educar para la vida. De ahí el grado de infelicidad tan alto que padecemos desde bien tempranas edades. Nos pasamos la vida aceptando estudios, trabajos que no nos aportan, por el mero hecho de crecer curricularmente y ser alguien importante en la sociedad....y mientras tanto la vida va pasando, rebosante de insatisfacción. La educación solo se enfoca en el plano racionalista, es por ese motivo que hemos creado un sistema que nos denigra. La educación debería liderar el cambio, pero es una institución obsoleta y fosilizada. La mayoría de maestros tienen que estimular su interior. Enseñar con una actitud amorosa. No ser explotadores disfrazados de buenos maestros, el sistema tampoco los estimula a ellos, más bien los acota, excepto algún que otro rebelde. 

   Decía Mozart que: "Ni un grado alto de inteligencia ni imaginación ni ambos juntos van en la fabricación de un genio feliz. Amor, este es el alma del genio". 

   El fin de la educación es conseguir que las personas lleguemos a ser lo que somos, pero la educación impone a una manera de ser. La educación está sujeta a un paradigma racionalista. Es por ese motivo que la gente acostumbra a no saber lo que siente, ni siente lo que piensa, se limita a reproducir modelos. Las cosas verdaderas se aprenden por amor al aprender, por amor a la verdad, por deseo de saber. No por la obligación de las calificaciones. El fin de la educación debería ser el desarrollo de las personas y de su mente. No solo aprender libros y dogmas, sino aprender de las fuerzas vivas. La educación se convierte en una herramienta indispensable para convertirnos en factores de producción idiotizados, adaptables a lo que el sistema quiera. 

   Nos enseñaron a hablar, a leer, a escribir, nos enseñaron cálculos algebraicos ¿Y quién nos enseña que ser feliz es importante para la vida? Hay un elemento despótico: se usa la escuela para domesticar. Tenemos que usar la educación para formar seres completos.

   No se educa para ser feliz. Si se calculara el precio de la infelicidad que se crea, se vería lo antieconómica que es nuestra educación.

  “El interés supremo, dijo Unamuno, debe ser el de elevar el nivel de cultura general y despertar el gusto por las cosas que dignifican y afinan al espíritu”.