Tres veces río

de Joan Lluís Sagués


   A los pies de la cama se admira un puente con el rodar de los carros de fondo, uno puede pensar en un supermercado, una mesa rinconera de televisión o en una camilla de reflexoterapia, a los pies de la cama. 
 
   Justo delante de una estantería casi vacía reposa una escoba de madera con bruja sobre un cojín rectangular en rojo afianzado por ocho volúmenes del gran atlas universal en fascículos, que un obrero aburrido de la construcción dejó en la puerta del anciano. Dos botas, de distinto tamaño, cuelgan de un cable eléctrico abombado como señal de trafico sobre la mirada de quien discurre empujando la compra con la deuda en la espalda y la estafa en el rostro. Un niño sentado en un portal con disfraz de dinosaurio, se rasca las heridas con el río seco en frontera hacia los colmillos mal formados, mejillas abajo.

   Que fácil sería añadir un puente con mendigos abajo, unas manos saliendo de un contenedor verde al lado de un supermercado, un borracho saliendo de un bar en donde le han descorchado una botella o una rumana con niña a la puerta de una iglesia o un río de color rosa, alienados alineados, pero estoy a los pies de una cama y admiro el puente sobre el río con el rodar de los carros de fondo. Otras camas vendrán, otros textos con familia al fondo, otros días, otras junglas de asfalto.