Que la tierra te sea leve

de Moribundo Insurgente

                   Este texto tenía que haber sido muy diferente a lo que al final ha sido. Debía ir sobre el lado oculto (macabro y sórdido a veces) que todos y todas llevamos dentro, de unicornios rosados o de cualquier otra mierda de las que pasan por mi mente.

   Pero no, este texto va de otra cosa. Hoy empiezo el día con una mala noticia: la muerte de un compañero de trabajo. En estos casos siempre hay quien dice las mismas raídas frases hechas: “Era una buena persona”, “siempre se van los mejores”, etc, pero es que en este caso es muy cierto.

   Es injusto que alguien joven se vaya, y no diré “a causa de una larga enfermedad”, porque no fue larga, más bien todo lo contrario, y porque no me gustan los eufemismos, así que diré “a causa de un puto cáncer”.
   Ahora es cuando siempre está la que dice aquello de que “allí donde esté estará mejor”, que no creo que metido en una caja entre cuatro paredes sea estar mejor, o lo que para mi es aún peor, “si era bueno y ha fallecido es porque Dios lo quería para él”, que vamos, suponiendo que exista un Dios (y mi ateísmo hace que sea difícil), menudo puto egoísta de mierda que es. Y entonces alguien dice aquella otra frase hecha de quedobienaunquesuenefalso que dice “nadie se merece algo así”, ¡¡ ¿que no? !!, pues a mi se me ocurren 6 o 7 personas, así a bote pronto, que podrían haberse podrido en vez de mi compañero.
   Y sí, se que es políticamente incorrecto decir eso, pero es que yo soy políticamente incorrecto y no dudo en contestar así a quien me suelta la mierdecilla de frase esa, a estas alturas ya todo me la pela.

   Así que acabaré este texto con otra frase hecha de las de antes:

“Que la tierra te sea leve, compañero”