Oscuridad líquida

 de Espe Piga



Hace días que siento la tristeza
instalada tras las cuencas de mis ojos.
Los siento como hundidos de oscuridad.
Pero es una oscuridad líquida de una densidad espesa que resbala hasta atrapar mis mandíbulas que están endurecidas por la presión, y que me llega hasta la garganta, convirtiéndose en una mano que estrangula.

Oscuridad líquida.

A los pies de la cama de mi padre, que esputa coágulos sanguinolentos por la boca, mi madre, explica vivencias de cuando trabajaban en Alemania y yo he podido comprobar desde cuando mis recuerdos son reales, desde los dos años.

La primera memoria
me lleva a las manos de mi padre
que cincelaba ángeles
y ablandaba el mármol con agua
transformándolo en lápidas.

 

Curioso.
Estoy viendo un círculo que se cierra.

Lápida, lápida.
Lápida inicial, lápida final.

Daba Vida a la Muerte
sobre la piedra pulida,
y en breve,
dará Muerte a la Vida,
casi sin quererlo,
pero queriéndolo un poco.

¿Para que vamos a engañarnos?

Ayer, cuando nos quedamos a solas, por un instante, vi el momento justo en que fue consciente de ello.
Un destello de miedo en sus ojos.
Joder la que se me viene encima.
Desde el destello está muy nervioso y a mi me duele todo el cuerpo.

La oscuridad ha dao un pasico p’alante.
Mi padre pidió cultivar un huerto en el terreno yerto anexo a la marmolistería.
No crecerá nada, le decían los compañeros turcos.
De la tierra sepultada en polvo blanco,
erizada de esquirlas cortantes,
las matas de habas
y las fresas.
 

Quiero volver a pellizcar un trozo de bacalao seco mientras vacío una vaina, mezclando lo salobre con lo dulce.

Y esa primera fresa en la boca… pequeña, ácida, dulce, jugosa.

De la tierra marmórea, habas y fresas.
… y allá al fondo, un gallinero.

De repente,
una gallina muerta.
La Mama Pía, mi abuela, le ha retorcido el cuello en un gesto hábil y rápido.
La gallina cuelga, bocabajo,
con el pico abierto,
goteando.

Vuelvo a los pies de la cama y decido ungirle las piernas con crema de aloe vera.
Reposo absoluto o se ahogará en su propia sangre.
Reposo absoluto.
Reposo absoluto.
Reposo absoluto.

Mañana volveré a coger el tren
para estar a los pies de su cama.
A los pies de sus pies.
A los pies de mi madre,
a los de mi hermana.
Mi hija tiene pies.
Mi padre, dentro de poco, no.