¿Sabemos elegir?

de Moribundo Insurgente


               Soy de esas personas que no paran de darle vueltas a la cabeza con cientos de temas, es agotador, pero no puedo parar. Me gusta buscar las palabras que no conozco, curiosear en cómo funcionan las cosas, informarme sobre temas que desconozco y aprender cosas que dudo que me puedan servir de algo algún día.

El otro día iba caminando por el paseo marítimo. Delante de mi iban dos hombres criticando con efusividad desmedida los planes de Donald Trump de levantar un muro en la frontera con Méjico. Vaya, deben desconocer que en la Era Clinton ya se levantó un muro, pero no hubo tanto revuelo, quizá por esa dicotomía entre el bueno y el malo, y Clinton era el bueno y sus quehaceres actos Santos.

   Participo en la conversación imaginariamente y les digo que no entiendo lo preocupados que están por lo pobres mejicanos a miles de kilómetros, cuando bien cerca tenemos una valla que separa Ceuta y Melilla de Marruecos y que no hay semana en las que no abran los telediarios con nuevos intentos de saltarla, con devoluciones en caliente, internamientos en los CIEs, torturas o disparos de pelotas de goma de los que vienen en patera; todo muy normal, pero no, Trump es malísimo.

   Divago en mis pensamientos un rato más mientras paso por delante de una terraza donde un grupo de chavales discuten al calor de unas cervezas bien frías sobre la independencia de Cataluña. Oigo de todo: Madrid nos roba, damos más de lo que recibimos, somos el hazmereír de España... Yo rebato mentalmente: Nos roban "nuestros" políticos (lo de aquí los de casa), no tenéis ni idea de si damos más de lo que recibimos porque no habéis tenido acceso a los balances fiscales del país (dejad ya de repetir lo que oís cual mantras tibetanos, que parecéis papagayos), y pensaba que los hazmereír, con todo mis respetos, eran los pobres ciudadanos de Lepe y sus chistes. Por cierto, no oigo nada al respecto de la identidad del pueblo catalán ni nada similar.
 
   Mi disco duro mental, que no para, me trae a la memoria el reciente referéndum inglés. En el brexit votaron más desde las entrañas que desde el raciocinio, por lo que a los pocos dias muchos querían volver a repetir el plebiscito porque se habían equivocado, al darse cuenta de lo que significaba realmente lo votado.

   De repente me paro en seco, un escalofrío recorre mi espalda de arriba a abajo, ¿votar el pueblo? pero si el pueblo no tenemos conocimiento. ¿Delegar a politicos con conocimientos? ufff, entran en juego sus intereses personales y las corruptelas. ¿Puede existir entonces una democracia sana, una democracia directa? difícil, solo si el pueblo es culto. ¿Pero como va a elegir el pueblo español si el libro de Belén de Esteban es el más vendido y Sálvame de lo más visto?

   Miro al cielo y converso conmigo mismo: "Pues parece que ha quedado un buen día", "si, y no hace frío, que bien".