REFLEJO Y REFLEXIÓN. Soledades. ( aparejos tras lo terrenal / rellamas de llenos )

de Joan Lluís Sagués



Suena el martillo percutor,
cincuenta centímetros de cristal de lluvia.
(fabricado en Japón.
Calabobea a mi derecha
la raja marcada de la campana rosa.
Ésta,
juguetea alternativamente a uno y otro lado
los dientes de la sierra
para que la hoja corra sin dificultad
por la hendidura de la paja
metalizándo de color la madrugada.


Suena a relato cantado
o nana computada
con mas de cien estrofas
sin contar las comas
(ofrenda ofrendada.
¿ Cómo calcular sin saber sumar las notas ?
dos, cuatro, seis...
versos sin frufrú,
con el ronquido de la bracera
retumba la sonata a infinita obra.
Veo bajo el puente,
sobre el colchón raído, la lluvia
y el color rosa del río de espuma
con su aroma de ratas que al moverse pisan preservativos resecos,
me acerco a escuchar como respiran
hasta las risas,
griticos de placer,
han encontrado un sombrero de fieltro,
saben que el cuerpo no puede andar muy lejos
y las sigo... pero eso es otra estrofa,
hablábamos de herramientas.
La cochera defiende los aperos mudos
(realización artesanal de trabajos caseros y laboreo
y machos sin hembras.
De una alcayata cuelga un pijama anciano 
-camisa y pantalón en una pieza
y la tonada de una canción de Javier Alvarez
(limon heads explotado
bajando la persiana que da al patio
para que no llueva... y cierro los ojos
por los barrios en donde las casas están hechas de paja y mierda seca,
me equivoco
llamo por el celular blanco
me equivoco
pruebo con el celular rojo, el del conejo con corbata
me informan.
Despeinado
sigo siendo un farsante
porque una cosa es ser sincero
y otra es lo cierto.
" no se si podré dormir
tengo miedo a soñar contigo
y despertar "
El canto pisado en el centro del césped
gris ceniza ante los setos y el cubo de basura plástica,
clavo que se clava en la chancla
que apenas cubre un empeine,
pie de dos tiras azules moldeables,
expresiva base que aguanta,
apoyando un cuerpo que se espasma
al ritmo de un sentimiento lastimado
"no todos los infiernos están rellenos de llamas".
El cielo queda quieto ,
con sus peñas azulencas,
y la parte efervescente de tu boca
provoca
)
el llanto desnuda camas deshechas
buscando el aroma a muerte que desprende el mameluco
y cellisquea marzo desmontando
el llanto que debió llegar
(nieve y muerte pereciendo
y se aleja la primavera tan cercana, pasando por tu costado.
grito:
- no soy mas que la pequeña muerte de Sartre.
porque así gritan los cordilleranos.
Así, dándolo todo por ser una bala atravesando la mano de Rimbaud

al abrir la puerta de la entrada
encontré un chusco de pan disparado
y tres galletas mordidas
aderezado todo con marro del café
y una meada en el suelo...
en mi suelo...
a mi lado.
La portada del periódico explica, a veces, que se cayó el cielo en una hora
o atentados de segunda que causan muertos de primera.
Me aliso las uñas con la escobilla de limpiar las baldosas
y fumo tragándome el humo,
no sé aspirar (me es vetado),
moviendo la nuez
como si comiera sopa de cebolla
(recodos de Vila-Matas de ese camino hacia la nada).

Y si delante tengo una imagen,
febrero es una jirafa con los cuernos plantados,(antenas amputadas entre las orejas),
le comento el filme nocturno:
es curioso -digo,
bosquejo de humanidad (33cm)
y agua (potori),
tu césped se filma
confundiéndose con focos y fiestas,
habilidades
un fado en una pista de baile,
es curioso -escucho
no nos coinciden las lluvias,
el calor es insoportable.
Sin parar de reír
olisqueo alguna herida
que nos resguarde del viento,
-la erosión en el pergamino de tu cara,
(sentado en la silla de ruedas),
ruge con la certeza de no tener nada que perder,
de confesarse y vivir
con la dignidad que da la muerte-
sin dejar de mirar el rojo del carmín
que traza la mirada,
en un mapa de caricias
que gastadas
esquivan la copiosa cola del gato,
sin dejar de tenerte dentro
en la lejanía
de una silueta rozada,
sin dejarte morir, muriendo
mis hojas (ojos), tu rostro.