Apología del suicidio remunerado

de Artza Bastard



   Lunes. Despertador. Come. Curra. Caga. Come. Curra. Caga. Come. Caga. Duerme. Martes. Despertador. Come. Curra. Caga. Come. Curra. Caga. Come. Caga. Duerme. Miércoles. Despertador. Come. Curra. Caga. Come. Curra. Caga. Come. Caga. Duerme. Jueves. Despertador. Come. Curra. Caga. Come. Curra. Caga. Come. Caga. Duerme. Viernes. Dispárate en la cara.



   Malgasta tu vida. Malgástala a conciencia. Desperdicia tus mejores y peores años partiéndote el espinazo para acumular basura. Vende tu alma al peor postor para que posean tu vida y se lucren con tu esfuerzo, para que luego tiren al suelo las migajas y poder verte así arrastrándote por una limosna. Mataros entre vosotros por un empleo de mierda que nadie quiere. Bájate los pantalones ante cualquiera que posea maletín y corbata. Ah, y una cosa más: hazlo voluntariamente. Coge tú mismo los grilletes, el látigo y elige quién será el afortunado de esclavizarte. Porque si no, no eres nadie. No eres digno. No eres útil para la sociedad. La misma sociedad que te oprime y te jode vivo también te juzga por se un vago maleante. Te meten la absurda idea de que el que no trabaja no es nada, cuando lo que es es un afortunado. Yo vendería mi alma por no tener que trabajar en la vida. Y no hablo de vivir cagando pasta, no hablo de ser millonario. Hablo de tener la oportunidad de malgastar mi vida como me salga del Santo Ojal, pasándola escribiendo, tocando la guitarra, drogándome y cascándomela. Cualquier cosa es mejor que pasar día tras día haciendo lo mismo, dejando que tu mente se pudra en una oficina, mutilando tu cuerpo en un taller o, molestando a la gente de casa en casa como un zombi que necesita comer cerebros para subsistir. 

   ¿Y todo para qué? Para que, en el caso de que seas un octogenario cadáver que ha llegado a la vejez contra todo pronóstico, dispongas de unos ahorrillos que no te servirán ni para limpiarte el culo. Eso si tienes la (mala) suerte de no morirte antes por culpa de alguna enfermedad ponzoñosa, y si los tiranócratas de turno no se lo gastan todo en putas y coca. Bueno, tampoco hay que exagerar. Puede que encuentres un buen trabajo, bien pagado, con pocas exigencias, y que puedas hacerte con un poco de dinero para vivir bien y además tener tiempo para todo lo que quieras hacer en la vida. Sí, puede pasar. Pero, sinceramente, creo que hay más probabilidades de triunfar en un ruleta rusa.

   Si alguien lee esto puede pensar que soy un señor amargado de cincuenta tacos que lleva currando desde los diez, pero solo tengo veintiséis y llevo trabajando tres. Y cada día lo llevo peor. Me amarga la puta bilis. Así que, por favor, que alguien me deje una pistola...