Tradición

de Juan Cabezuelo


   Compra, consume, no seas tacaño, ve de tienda en tienda, haz cola, no mires los precios, total, es navidad. Las cartas de los reyes magos son como el papel higiénico, parece que no tienen fin hasta que se acaba el rollo y terminas pringándote de mierda los dedos.
   Cómprale juguetes mecánicos a tu hijo pequeño, que más da si su imaginación no cuenta apara nada, lo que realmente importa es cuanto te ha costado y el bulto que hace (precio y tamaño, primera regla del "manual moderno del buen padre"); regálale a tu hija mediana maquillaje y los discos de las series de Disney Channel, que aprenda a ser un objeto e ir a la moda, total, los libros son para niños tristes y solitarios e incentivar la creatividad y el arte es cosa de los profesores (que para eso cobran); y que no se te olvide la tecnología, tu hijo adolescente la necesita, cárgalo de pantallas y auriculares, ayúdalo a aislarse del mundo, a no ver, a no escuchar, a no sentir, a no vivir, así estará más entretenido y dará menos por culo; portátiles, móviles, tablets, ipads, mp4's... hay todo un universo de chips y circuitos al alcance de la mano para poder volverlo autista al instante. Pero es navidad, no puedes ser menos que los demás, además, cuando sean adultos la gran industria farmacéutica tendrá barbitúricos suficientes para todos ellos. 

   Compra, consume, no seas tacaño, no lo dudes, esos minúsculos pendientes con forma de ositos le encantarán a tu pareja (como vas a comparar el elevado precio de esas preciosidades con amar a tu pareja todos los días de tu vida y demostrársrlo, no hay color, hombre); y tú, pide algo caro y glamouroso para ti, que los tuyos se diviertan también recorriendo todas las tiendas de la ciudad y haciendo echar humo a sus raquíticas nóminas; todo sea por la tradición. Es navidad, el niño Jesus nació en un centro comercial y le regalaron un perfume de Christian Dior, un traje Armani y un bolso Vuitton... esperad un momento... -Sí, señorita, me lo envuelve todo para regalo y que lo carguen en mi visa oro. -No me miréis así, también quiero aparentar ser un tío guay, no vaya a ser que alguien intente calcular cuanto quiero a los míos según el precio de los regalos... además, que sería del año nuevo sin el clásico de "la cuesta de enero".