La profundidad de las heces

de Iván Albarracín



   Paulo Coelho, New Age, pseudociencia, pseudorreligión...
   Reconozcamos que la ligereza, el no pensar demasiado se ha expandido como un reguero de pólvora en la sociedad occidental, aunque está feo reconocerlo. Vivimos rodeados de mensajes vacíos con envoltorios preciosos, cuerpos de escándalo anunciando perfumes con precio de oro y entretenimiento sin consecuencias.
Supongo que para no aceptar que estamos formando una sociedad de imbéciles (una idiocracia) surgen esas corrientes de pensamiento global con trasfondo positivo. "El Universo conspira a tu favor" (intenta salir al espacio exterior a ver lo que duras vivo, chiquitín), filosofía cuántica (todo es cuántico y relativo a día de hoy) y pseudointelectualismo de pandereta ("alcanza tus sueños"). A ver, el pensamiento positivo es necesario para hacer el día a día más agradable, aunque cueste, es verdad, pero ¿cuantas corrientes profundas de pensamiento existen a día de hoy? ¿El budismo? A ver, ese budismo occidental que promueve esos mensajes de Facebook que duran diez segundos (el tiempo que tardas en olvidarlos) está adaptado a nuestros gustos porque no deja de ser un refrito de lo que nos interesa, al igual que un restaurante chino.
  ¿Darwinismo social? Si has triunfado es por la evolución de los más fuertes (un poco simple, no?
   Reconozcamos que, en la sociedad donde priman los derechos y no las obligaciones, pensar requiere un esfuerzo. Si el pensamiento nos lo dan masticado, perfecto. Seremos tan profundos como las heces.
Mirad en vuestro interior (esto va a doler, pero me da igual), ¿habéis pensado de forma individual o, inconscientemente os habéis  dejado arrastrar por la corriente? Quizás hasta este mismo artículo haya sido una influencia de otro, quien sabe...