Céntrate

de Flora Rodríguez




 "Céntrate", me digo mientras vomito frases sin sentido. 

 Observo el vómito, un amasijo de letras trituradas, absorbidas anteriormente, quizás en otra de sus formas, por una de mis aberturas. ¿La mente? ¿El corazón? ¿La piel? ¿El alma? A saber...


 La digestión interna incendia las entrañas. Arden. Siendo ese ardor lo que provoca el vómito. Supongo... 

 ¿De qué sirve escribir con sangre si no se distingue el color de la tinta? ¿El reguero proviene de los sesos explotando? ¿Las costras que se desprenden de las plantas de los pies? ¿Las manos despellejadas? ¿La espiga clavada? ¿La ebullición de esa misma sangre? 

 En realidad, ¿a quién le importa? 

 Sólo absorben el resultado final. Y a veces, el escribir no es más que una autodestrucción.