Alegría de vivir

de Artza Bastard




  Tic-tac, tic-tac, tic-tac... Estás muerto...
  ¿Sí?
  No... Pero poco te falta. El reloj de arena ha dado su última vuelta, dejando caer los granos restantes, con tranquilidad pero sin piedad, dando comienzo a la trágica e inevitable cuenta atrás final. Ya no hay botellas en tu haber. La eterna duda existencial de la botella medio llena o medio vacía se ha solucionado al fin.
  Se acabó. El último whisky se fue hace tiempo, mezclado con toda clase variopinta de excrementos radiactivos. La felicidad se fue con él, seguido de tus ganas de vivir y tu equilibrio mental. 
  Y, ¿qué hago? ¿Qué... qué se puede hacer?
  Nada. ¿Por qué ha de poder hacerse algo? Hay cosas que no tienen solución. Como la estupidez en la raza humana, la avaricia en la judeofilia o la mierda en tu cara. Simplemente, acéptalo. 
  ¿Cómo? Es decir, ¿cómo se puede aceptar algo tan horrible?
  ¡Y a mí que coño me importa! ¡Que sea una voz en tu cabeza no significa que me tenga que importar un carajo tu vida. Que te follen... ¿me oyes? ¡Que te follen! Pero tú no sirves ni para eso. Hasta tu mano izquierda asquerosa y llena de callos te rechaza. Patética escoria degenerada. ¡Eres el rey de los despojos!
  Entonces, ¿es verdad que voy a morir?
Sí... Es un hecho. Estás muerto. Mejor dicho, estamos muertos. A mí me da igual, solo soy producto de tu esquizofrenia, no soy un ser real. No soy más que una conciencia sin cuerpo propio, destinada a compartir tu mísera vida y vivirla como si fuera mía. Menuda suerte... si al menos fueras alguien, podría disfrutar de mi inexistencia, pero como eres una puta costra con patas...
  Menuda mierda...

  Dímelo a mí. Tienes suerte de que no tenga manos, sino te reventaría la puta cara a hostias. Jodido bastardo... Aunque he de decir que entiendo tu pesar. No porque vayas a morir, eso es algo que beneficiará a toda la humanidad. Lo digo básicamente porque no has hecho nada minimamente memorable, nada de lo que sentirse orgulloso en todos estos años. Y no me refiero a hitos inalcanzables como el Nobel o orgías con 1000 seres inhumanos, hablo de cualquier cosa que no te de vergüenza al mirar atrás. Te extinguirás dejando como herencia miles de trozos de papel de culo fecundados y en estado de gestación, con un millar de fetos blancos, resecos y muertos. Nada más. Ni una emotiva despedida, ni una gran fiesta en tu honor, ni un triste llanto en la oscuridad. No mereces ni una de mis putas lágrimas.