Un día como otro cualquiera

de Juan Cabezuelo



  Hoy, es un día como otro cualquiera, así suelo empezar mis reflexiones, y luego sigue  "...estoy en el tren que me arrastra hacia a un trabajo de mierda y bla, bla, bla...", pero la verdad es que hoy es un día como otro cualquiera, pero también es ideal para hacer un "alto en el camino",
dejar descansar las piernas cansadas sentándome en cualquier mojón del camino y hacer balance de lo que ha sido mi vida hasta hoy. Hace un día lluvioso, pero no lluvioso en plan "torrencial", si no de esas lluvias que enguarran el suelo cubriéndolo con una capa de asqueroso y mugriento lodo; las nubes se amontonan unas contra otras creando una masa nubosa que no deja colarse la luz del sol a través de ellas y el invierno nos ha escupido a la cara unas temperaturas inferiores a las que tocaría, para demostrarnos de forma soez y vacilona que el otoño es una mentira, una pantomima más en nuestras vidas, como la política de este país. 

  Hoy, es un día como otro cualquiera, ideal para que se me echen encima los cuarenta y uno, así, con premonición y alevosía, sin dar más opción que sonreír y aceptar de buen agrado las felicitaciones de todos aquellos a los que les pedí expresamente que no lo hicieran y me dejaran en paz. 


  Tengo una familia genial, una mujer preciosa que aguanta todas mis rarezas y unos hijos con ese gran "don de la naturaleza" capaces de quererme con locura y volverme loco al mismo tiempo. A nivel laboral, bueno... tengo un trabajo, que para unos es un tesoro e intentan convencerme de ello con el clásico discurso derrotista del "...y que no falte", aunque de vez en cuando, me gustaría tener más tiempo para poder mirar las nubes, plantar árboles o construir cabezas nucleares con las que destruir el mundo, no sé... cosas comunes de esas que nos gustan hacer a todo el mundo. A nivel personal, como lo diría... sigo odiando a todo el que me rodea, pero con el tiempo he aprendido a disimular las arcadas y sonreír de vez en cuando, eso lo hace todo mucho mas llevadero; también he conseguido publicar mi primer libro, que según mis cálculos mentales, sólo lo habrá comprado mi familia, algunos compañeros de trabajo y algún que otro conocido de las "redes sociales" (y no me quejo, ya me está bien, así no se me sube a la cabeza), contaría también a los amigos, pero como te habrás podido imaginar, no voy muy sobrado de vida social. Este mes publicaré un poemario, tampoco le auguro una gran transcendencia en el mundillo literario, pero viendo las obras que últimamente están teniendo "transcendencia", pues casi mejor que se quede así la cosa. Adentrarme un poco en este mundillo me ha enseñado que no estoy hecho para él, no encajo ni a martillazos con el resto de autores, como diría un viejo amigo mío (sí, de esos pocos que tengo y que no han leído mi libro) "no pegas ni con celo del gordo"; no me gustan las presentaciones de libros, me distraigo en los recitales de poesía y me aburren las charlas literarias donde dos o tres elementos sentados en una mesa se dedican a chuparse las pollas y alagarse los unos a los otros, mientras una panda de infelices soportan tal magnitud de pedantería porque no tenían planes mejores para esa tarde (ahora entenderéis por qué mi libro no ha tenido una gran campaña de promoción ¿verdad?).
  Por lo demás, vivo en un planeta donde los humanos nos reproducimos incontroladamente y explotamos los recursos naturales como si fuéramos un jodido cáncer; La extrema derecha se está implantando a pasos agigantados por todo el planeta mientras nadie hace ni dice nada, pero la verdad es que si lo piensas bien, tampoco es tan alarmante, en un mundo de idiotas que quieren ser gobernados, sólo otro idiota puede ser el gobernante, así que con un poco de suerte, puede que vea con mis propios ojos el final de esta civilización tal y como la conocemos, y quien sabe, a lo mejor es hasta divertido vivir con "la ley del mas fuerte" en plan "holocausto zombie" o "Mad Max" cuando todo esto se vaya a la mierda, o sencillamente, a lo mejor, debería dejar de pensar en todas estas gilipolleces cada vez que cumplo años, total, hoy, sólo es un día como otro cualquiera.