Falsidad


de J. Daniel Aragonés


Detestado Lord Navidad:

  Te escribo desde la taza del váter y sin muchas ganas. Podría decir que estoy borracho y crispado, pero no es así. La realidad es que tengo hambre y ganas de quitarme este trauma de encima. Con lo de trauma me refiero a la maldita carta que nos obligas a escribir, incluidos los propósitos del nuevo año (el tema de mi sentada en la taza no es nada traumático). Sin más preámbulos, me lanzo.

Primera parte: Falsidad ácida:
  Podría decirte que me he portado bien, pero sería la mayor mentira del universo. Soy irreverente. Me autoelimino de la sociedad casi de un modo despectivo. Soy un desvergonzado que se presenta a las entrevistas de trabajo con una perilla de veinte centímetros, los brazos tatuados hasta las manos, la cabeza afeitada y cara de pocos amigos (nota informativa: ahora mismo solo me dedico a perder el tiempo escribiendo y editando). ¿Cómo voy a tener el morro de pedirte regalos? No merezco absolutamente nada. Es más, detesto la falsidad: época de excesos, pitanzas satánicas y abrazos de cartón. 

Segunda parte: demasiado asco:
  Me gustaría empezar el año con dos o tres millones de euros en la cuenta del banco, ¿puedes hacer magia, Lord Navidad? No, ¿verdad? Pues entonces quítate la careta y haz una hoguera pública con las cartas de todos esos niños que te confunden con los Reyes Magos, o con ese viejo pervertido del chándal rojo y las barbas de indigente. En serio. ¿Cómo puedes ser tan falso? Intentas inyectarnos ese espíritu ridículo y volátil que solo dura un par de miserables semanas, y luego desapareces. Joder, tío, ¿de qué vas? Eres basura.

Tercera parte: propósito-regalo:
  ¡A la mierda los regalos! Pero ya que insistes, tráeme libros, un camión de libros. Te paso una lista de títulos y me los pillas de segunda mano. Es más, ya puestos, ¿qué te parece mantener la paz en mi núcleo cercano? Ese también es un buen regalo, ¿no? Paz, buen rollo y eliminar los juicios de valores. ¿Será posible, Lord Navidad? Porque ya estoy cansado de poner buena cara y hacerme pasar por un tipo tolerante. Lo sé, lo sé. Las cosas pasan porque sí, ya está. Las situaciones repetidas sobran. Ya, ya. Nada que objetar que no se conozca… ¿Feliz año? ¡No jodas! Borrachera el 31D y una buena sesión de sexo. Reconócelo, no me haces falta, Lord Navidad… ¡Joder, tú nunca has estado ahí! Eres de mentira, una ilusión global, un reflejo social de lo más ridículo. Formas parte del subconsciente colectivo. Y yo no creo en el colectivo ni en sus costumbres. Soy antagónico a la falsidad y ateo por convicción.