Rol y etiquetas en la ceremonia del cortejo.

de Teresa Estévez



Introducción

   Se dice que en las féminas, a la hora de relacionarse intimamente, están más presentes los componentes emocionales y afectivos que los de mera atracción física. Aunque esto poco a poco está cambiando gracias a dios (o a quien corresponda),
sin embargo sigue coleando el patrón. Esta afirmación también se deduce de la distinta manera que se abordan las realaciones extramatrimoniales: el hombre puede buscarla con la mera intención de descargar la tensión sexual, mientras parece que esto no es un comportamiento habitual entre las mujeres, lo cual no quiere decir que no mantengan relaciones extramatrimoniales, sino que van en busca de la afectividad y la valoración. No obstante como afirma Giddens, la sexualidad episódica no es exclusiva de hombres.


   Igualmente, hay mujeres que tienen miedo a las emociones. Sobre todo si no tienen como fin la perpetuidad, la necesidad de pertenencia golpea insistentemente. A este sector le siguen castrando y mucho las creencias y los prejuicios, y muy amenudo eluden las situaciones o las relaciones que pueden hacerlas sentir víctimas de la necesidad de poseer o ser poseídas, en merma de su plenitud.

  Este comportamiento se acrecenta a medida que la edad biológica va sumando.

  Que quede claro que no etiqueto y es mi personalísima visión, siempre generalizando y como bien sabéis, en toda regla hay excepciones.

  Rol y etiquetas en la ceremonia del cortejo.

  Por lo general cuando un hombre conoce a una mujer y se siente atraído, a menudo su primer deseo es acostarse con ella, y empieza a evaluar cómo conseguirlo.

  Una mujer antes de pensar en el sexo, intenta averiguar si podría confiar en él y cómo sería su relación. Por eso, cuando dice sí, se siente preparada para asumir un compromiso. 

  Un hombre, pues, recibe el sí de la mujer como confirmación de su masculinidad y, por tanto, de su identidad como hombre deseable; cuando oye el sí adquiere el poder, la iniciativa, y ella renuncia al mismo cuando juzga si un hombre está lo bastante interesado para llamarla al día siguiente. En el momento que le da el beso de despedida, el reloj empieza a contar. Si la noche ha resultado placentera, se espera una llamada telefónica, un mensaje sobre la transcendencia del momento, se repasan los gestos y las palabras para mantener la esperanza de continuidad. 

  Dicen las féminas hay que esperar porque, si llamo yo, seguro que sale corriendo. Para muchas mujeres lo realmente importante y prioritario es tener una relación, y así empiezan los problemas y los desajustes. Como dice la protagonista de El diario de Bridge Jones”, cuando se queja de que los hombres solo quieren sexo sin compromiso, ¿cómo es posible que la situación entre los dos sexos después de una primera noche sea tan exageradamente desequilibrada? Me siento como si acabara de pasar un examen y ahora tuviese que esperar el resultado. Hasta hace poco tiempo se afirmaba que las mujeres solo quieren amor y los hombres sexo. Error!

  Vamos a hacerle caso a Dario Fo Tengamos el sexo en paz y si cupido llega inesperadamente, pues le invitamos a pasar!.