Por mis santísimos prototipos

de Raul Merino


   Hemos sido siempre de aceptar modas estúpidas, impuestas por gente estúpida y por una sociedad estúpida.
  En los setenta, pelos largos, pantalones con pata de elefante y camisas de flores tropicales en un país donde aun andábamos con resquicios de una dictadura y una postguerra.

 En los ochenta eran las tribus urbanas, teníamos que ser algo, proliferaron las modas, heavys, punk, rockers, mods, pop…. Si no éramos algo estábamos fuera. 
   En los noventa fueron los prototipos de la cultura al cuerpo, había que cuidarse, no podías tener exceso de peso, o ir desarreglado, se creó el prototipo de postmodernismo elegante. 
  Y en los dos mil llegaron, las chonis y los canis, los hipster y las pin up…etc. todo ello eran prototipos de modas a las que seguir, si querías estar al día. 
Pero en todas y cada una de las épocas se les olvido meter otro prototipo, en todas y cada una de las épocas se les olvido meter al prototipo de la persona normal. 
  Al prototipo que realmente todos somos, al prototipo de: me pongo lo que quiero porque estoy cómodo, al prototipo de un domingo por la mañana en casa con pantalón de chándal y pantuflas; al prototipo de me miro al espejo y me veo gordo… a no coño es que estoy gordo. 
  Ese santísimo prototipo de me da lo mismo lo que opinen, como me vean y lo que les gustaría a los demás que fuera. 
  Estamos en la gran época en la que nos fijamos más en los prototipos que nos gustan, que en los corazones de esos cuerpos. Estamos en el año dos mil y muchos y hemos retraído nuestros prototipos de pareja a la prehistoria, a esa hermosa época donde algo te gustaba por su físico voluminoso y con hechuras de procrear y lo demás era secundario. 
Un montón de siglos de evolución para que los prototipos sigan marcando nuestro día a día, un montón de siglos para que sigamos siendo incapaces de no dejarnos guiar por una simple atracción física. 
  Hoy en día , seguimos completamente dirigidos y predispuestos a que no triunfen los “no” prototipos , la gente que se niega a seguir modas caras , dietas preparadas por gurús , a gente que se niega a seguir el prototipo de vida ordenada , con su matrimonio , sus hijos , su hipoteca ; Esos, los desertores de los prototipos son peligrosos, les da por pensar y por no hacer crecer el sistema establecido que tantos años les ha costado inculcarnos . 
  Esos prototipos que nos repiten una y otra vez en todos los medios para que nuestra condena se nos haga atractiva. 
Puede que sea un radical… tal vez sea un radical….Seguramente seré un radical…. PERO POR MIS SANTISIMOS PROTOTIPOS… no voy a ser un prototipo más.