La locura de los cuerdos

de Iván Albarracín


“La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.”
Heinrich Heine


   Vivimos tiempos convulsos, extraños y decadentes a nivel cultural. No hay que ser un lince para saber que la cultura occidental no pasa por su mejor momento, pero no siempre fue así. Hubo un tiempo breve, quizás en los olvidados 70 y 80, en que los locos, soñadores y rebeldes que no se acobardaban por el que dirán eran respetados. Hoy en día vivimos tiempos de corrección política y borreguismo industrializado. La gente se mueve como ganado entrando en el matadero, impulsada por los medios a repetir patrones establecidos por otros. Solo les falta berrear para comportarse como vacas o cerdos (con todo el respeto para los animales, ya que por lo menos aportan algo a la sociedad).

   La masa es un ser amorfo e implacable, un monstruo que incentiva el bullying con aquellos que son diferentes y aparta a los que se salen de la norma. El mundo y el arte nunca han avanzado con la cordura, sino con la locura de alguien que aporta algo nuevo y se sale de la norma. Todos los movimientos literarios que estudiamos en el colegio y que son venerados por carcamales incapaces de aportar nada nuevo, nacieron de la locura. 

   Por ejemplo, el Romanticismo nació como reacción al Racionalismo dominante de la época. ¿Qué hubiera pasado si en vez de rebelarse contra lo establecido hubieran seguido la corriente? Pues muy sencillo, jamás hubiera nacido un movimiento nuevo. (Movimiento que degeneró en ese romanticismo edulcorado de cuento de hadas que vemos hoy en día, pero eso es otro tema).

  Ese Cervantes venerado por esos mismos carcamales y que yo no he sido capaz de leer (debo ser un gañán por ello) imaginó a un escuálido caballero peleando contra molinos de viento, un loco que luchaba contra los elementos. Cervantes no hizo una novela de caballeros al uso, no siguió la moda de la época. Él nadó contra la corriente del río y el resto de peces se ahogaron en su mediocridad. Eso sí, antes de morir estuvieron calentitos sin correr riesgos nadando junto a otros peces.

   No es verdad que esté todo inventado hoy en día. El problema es que se repiten patrones que han vendido bien, se hacen remakes, secuelas y precuelas, spin offs y mil mierdas más. El problema no es de los autores, sino de los empresarios, distribuidores y editores que apuestan por lo ya conocido (aunque hay de todo afortunadamente).

   No es fácil estar loco en este mundo de cuerdos bien pensantes. A veces te sentirás solo o pensarás que eres un tío raro. En otras ocasiones es posible que no encuentres tu lugar o incluso llegues a pensar que el problema es tuyo por ser diferente a ellos. Pues no, no lo pienses. No dudes de tu locura. Los locos peligrosos son los que recortan pensiones, los que mandan desahuciar a una pareja de ancianos de su piso de toda la vida, los que mandan bombardear un país desde el sillón de su despacho o los que piensan construir muros para que no lleguen más refugiados pobres (los ricos sí, por supuesto). El problema es que esos locos tienen poder y pueden manipular a la masa, por esa razón se hacen llamar cuerdos. Cuerdos con trajes caros y tarjetas black que viven en un entorno irreal donde nadie les dice la verdad por miedo a represalias. Viven en un mundo donde se creen dioses y esa visión distorsionada de la realidad, aquí y en Lima, se llama locura, una locura peligrosa porque mata. LOCURA CON MAYÚSCULAS.

   Recordad que Galileo y Copérnico estaban locos, o mejor dicho, fueron considerados locos y pagaron por ello. Por lo tanto, queridos locos, soñadores y tarados adorables, seguid con vuestra locura porque, sin pretenderlo, conseguiréis cambiar este jodido mundo de cuerdos.