Filosofía de vertedero

de Juan Cabezuelo





   Hoy me he negado a ponerme un lacito rosa. Me he plantado en mi trabajo, después de la odisea diaria de "caminahastalaestaciónunahoradeputotrenhazeltransbordoalmetroychúpatequinceminutosdeviajecaminoaltrabajo" y todo el mundo llevaba un lacito rosa. Un gran vórtice de buenrollismo y "solidaridad barata de diez minutos" inundaba todo el edificio;
a la par de carteles, panfletos y "asaltantes de caminos" pidiendo dinero con pequeñas huchas. Nada más llegar ya han intentado endosarme un puto lacito, todas mis compañeras y compañeros llevaban uno en sus impolutos uniformes.


   -Por la causa -decían unos.
   -Hay que ser solidarios, que es un tema muy serio -se aventuraban a decir otros.

   He intentado pasar desapercibido, pero es curioso, porque si hoy hubiera decidido ir a trabajar en calzoncillos, no habría llamado tanto la atención como lo ha hecho mi uniforme blanco sin un puñetero lazo rosa encima. Todas las miradas se dirigían a mi solapa virgen de lazo.

   -¿Pero no te pones el lazo? -me han preguntado algunas.
   -¿Es que no te importa el cáncer de mama? claro, como eres hombre...
   -Qué poco solidario eres, no me esperaba ésto de ti... -y así, un sin fin de comentarios cada vez que me cruzaba con un o una "enlazada". Incluso un alto cargo me ha dicho que debería llevar el lazo rosa en un lugar visible (jajajajaja, para mear y no echar gota, os lo juro).

  A todo esto, cada vez que le preguntaba a alguno o alguna de las enlazadas que cuanto dinero estaban donando cada año para la investigación del cáncer de mama, ponían cara de poker y me contestaban 

-Bueno, hoy he echado un euro en la hucha -con gran orgullo y satisfacción (jajajajajajajajaja).



   Lo siento mucho, pero no formaré parte de ésto, no podréis convencerme de que ponerse un lazo rosa (o azul, verde, rojo... hace años que perdí la noción de los colores de los lacitos) sirve para algo. El cáncer o cualquier otra enfermedad no se va a curar con putos lazos de colores, así que si toda la gente (que con muy buena fe) que plagó de fotos en blanco y negro el faceboock hubiera hecho un donativo en vez de perder el tiempo sonriendo a la cámara, quizás hubiera sido de mayor ayuda que todos los lacitos rosas del mundo juntos. Pero bueno, supongo que todas esas personas que hoy me han tachado de insolidario y de "hombre" donarán gustosamente su próxima paga extra para ayudar en la investigación en vez de gastársela de una forma egoista en pasar unas navidades de puta madre, hacer regalos absurdos e innecesarios o irse de vacaciones a lujosos hoteles donde fingirán ser ricos y "alguien" por una vez en sus vidas. Sí, estoy seguro de ello, también me gustaría saber cuantos millones de sus beneficios estará donando la empresa para la que trabajo, o por qué preocupa tanto a la gente que yo no me ponga un lacito rosa, pero a nadie le preocupa el dinero que se está gastando tontamente en encontrar agua en marte, en las campañas publicitarias de todas las elecciones políticas y en mantener a la iglesia católica con todos sus lujos y patrimonio adquirido (cuando se supone que Jesucristo era un simple zapatero lumpen), y eso no indigna absolutamente a nadie.

   Podéis seguir siendo parte de la masa, dejaros embaucar por los cantos de sirena y la necesidad de ser parte del colectivo, podéis seguir señalándome con el puto dedo hasta que os entre una puñetera rampa en la mano, pero no formaré parte ni me convenceréis con vuestra patética filosofía de vertedero. La solidaridad ha sido, es y será siempre un acto individual, sincero, anónimo y altruista, todo lo demás es postureo. Pero tranquilos y sonreír a la cámara con vuestros lacitos rosas en la solapa, "todo sea por la causa".