¿Causa o efecto?

de Flora Rodríguez


  -Eres un ángel.

  -¿Eso crees? ¿Y si te dijera que a veces tengo ganas de reventarte la cabeza?

  -Pero no lo haces.

  -Cierto, no lo hago, pero lo deseo. Es más, disfruto imaginando tus gritos de dolor mientras te machaco con un martillo y tu sangre salpica mi cara.

  -Ahora me preocupas.

  -¿Estás seguro? Pues no es de mí de quien debes preocuparte. Deberías pararte a pensar en la causa de ese deseo.