¿Media mierda o mierda entera?

de Flora Rodríguez




   Mi madre suele decir... "siempre es mejor media mierda que mierda entera".



   A veces, lo dudo. Si tienes media mierda es como si no tuvieras nada. Puedes pasarte años, o incluso toda una vida con ella, sin que nadie se percate de su olor.
Ni siquiera puedes quejarte, es una casi mierda, no alcanza un estatus suficientemente importante para que alguien te oiga. Sin embargo, con una mierda de las buenas y al completo todos abren asombrados los ojos:


   "Oh... ¡vaya mierda!"

   Y tú hasta puedes llegar a sentirte orgulloso de cargar con el tremendo excremento:

   "¿Has visto? Es grande, ¿eh? Yo también alucino de vez en cuando con ella"

  Y así empezar una conversación totalmente asquerosa de la que a veces se sacan muy buenos frutos, e incluso buenos amigos.


   Otra de las ventajas es que evitas que se te acerque gente impoluta. Las mierdas enteras no se pueden esconder, huelen tanto que su pestilencia inunda cualquier ambiente, por lo que huyen enseguida, como si de un virus mortal se tratase:

   " ¡Eh! ¿A dónde vais? ¡Si solo es mierda!"

   Pero ni contestan ni miran hacia atrás. Supongo que temen mancharse sus trajecitos blancos y perfectos. Cuando los veo correr, me pregunto qué habrá debajo de esas vestimentas tan deslumbrantes...

   Bueno, y no olvidemos la de opciones de creación que da una mierda entera. Es como la plastilina, mientras más cantidad tienes, más puedes hacer con ella. Puedes mezclarla, moldearla, aplastarla, hacer bolas, cadenitas... ¡la de figuritas que salen! Además, si le echas tiempo y ganas, hasta puedes convertirla en una ex-mierda.

   Eso sí, hay que tener cuidado al manejarla porque, a veces, ¡crece aún más! Es en ese momento, cuando seguro aparece alguien con la típica frasecita:

   "La mierda no hay que removerla"

   Entonces respiras hondo, miras con esa cara, esa expresión única que caracteriza a todo aquel que lleva a cuestas una boñiga de colosales dimensiones, entera, al completo, y te quedas la mar de a gusto diciéndole:

   "¡¡¡Vete a la mierda!!!"