Deshumanización

de Raul Merino




   Hemos llegado al siglo del progreso y la tecnología con la lección perfectamente marcada por la sociedad y los estamentos.

  Nos han ido inculcando que no podemos ser felices sin poseer, sin ser aceptados, sin conseguir reconocimiento, tenemos que ser reconocidos por extraños que ni siquiera se han parado a valorar realmente quienes somos.

 Nos hemos metido de lleno en redes sociales, en cuentas de internet donde buscamos aumentar el ego a base de “me gusta” virtuales sobre famas efímeras de una publicación más o menos acertada.

 La competitividad esta tan a la orden del día que no nos paramos a ser solidarios, solo nos da tiempo a competir para ser el mejor…. ¿el mejor? , ¿En qué?;

 ¿Por qué nadie nos dijo que ser el mejor podía ser simplemente dormir tranquilos?,

 ¿Por qué nadie nos explico que sentirte amado ya era ser el mejor?

 ¿Por qué nadie nos aviso que recibir un abrazo era simple y llanamente ser el mejor para alguien?

 Divagamos sobre teorías políticas, sociales, deportivas o religiosas, pero siempre con una pantalla delante, nos creemos dueños de la verdad absoluta por que nadie puede rebatirnos, y si alguien lo hace estamos a un simple botón de eliminarlo, por lo menos virtualmente. 

 Hasta el sexo ahora es cibersexo, hemos pasado de las caricias y los besos en el cuello, a emoticonos y caritas sonriendo; 

 El roce de una mano en una blusa a una sesión de skipe, y los nervios de una cita, al cabreo por no tener conexión.

 Hemos perdido el saludo por la calle, cambiándolo por manos con deditos para arriba del facebook, el quedar para tomar un café, lo hemos cambiado por eventos en internet, “conocemos” a miles de amigos a mil kilómetros de distancia, y no sabemos quién vive debajo de nosotros.

 Somos defensores de los animales, luchadores por nuestros derechos, estamos contra los desahucios, y apoyamos la música en directo, pero todo ello desde nuestro teléfono móvil o nuestra tablet, la única empatía que seguimos teniendo es la que sentimos cuando alguien se queda sin batería. 

 Somos unos humanos, deshumanizados por la tecnología, la educación y las reglas; somos humanos de la era digital, con corazón en forma de teléfono y cerebro en forma de disco duro, somos “gigabytes” de sentimientos almacenados en carpetas, que olvidamos en cuanto las cerramos, somos humanos que hemos olvidado soñar, amar y hasta vivir, somos los humanos de la generación limite. 

 Somos esos seres humanos que no nos despedimos con un abrazo, nos despedimos con un símbolo. 

 Pero aun así somos humanos , y alguno aun hay que consigue discernir entre la realidad y lo virtual , que sueña , anhela y siente , que mira; ve y piensa , que ama , llora con lagrimas y no con dibujitos .

 Si aun hay humanos así, de verdad los hay…… y ahora os dejo que se me han acabado “los datos”.