Motu proprio. Una ensalada de malas decisiones.

de Eric Von Bibert



   Me gusta ver la vida real y es en blanco y negro, nada de colores. Caminar por los barrios de los caídos del tablero de ajedrez:los que ya no tienen categoría de piezas,ni peones, ni caballos, ni alfiles.
Jóvenes avejentados, gentes de cincuenta años sin dientes, con bastones por la falta de atención médica.Diabetes no medicada a tiempo.Y ya no quiero bañarme. Mujeres con su carrito de compras, con ropajes sucios, rotos.Lugares para comer chorizos y carne dura llena de grasa. La puta vida, no es para siempre. Ya no practico deportes. Tumbas, con leve aspecto a bares mugrientos Bebo.Olores. Los entiendo.Soy una pieza caída por elección.Pude elegir, ellos, no pudieron. Ignorante yo. Migraciones tardías. Ya no conservan las formas. Mi aspecto no es muy bueno, en estos últimos tiempos. Sólo necesitan saciar sus instintos, entre dolores, excrementos, enfermedades. Habitan, la nada misma. El mundo del consumo y el progreso, es el tablero. Las fichas rotas son expulsadas. Asesinadas. Es el genocidio de los que no son fichas. Cómplice. Y con el paso de los años míos, debo reconocer que tal vez he asumido hace pocos años que no estoy en el tablero, que el estarlo me costaba un esfuerzo estéril y frustrante. No se puede negar la escencia, ese es el pecado individual mas grave que he cometido. Negar la escencia. Negador serial. Si hubiera asumido antes este interior...pero las presiones, lo que debés ser, lo que tenés que tener, lo que tenés que querer, lo que tenés que amar. Y ya no tengo nada para dar... marchitarse por hastío. Yo y yo.Todo rima con Yo. Y los hediondos filósofos caídos, escupen verdades, por entre los pocos dientes podridos que les quedan.