A veces el mundo no es más que un montón de ruido

de Manuel Gris 


    A veces el mundo no es más que un montón de ruido donde, de fondo podemos escuchar nuestros pensamientos.

¿No estáis cansados de no saber quiénes sois?, ¿de qué os gusta realmente y de que hay más allá de todo lo que os dice la tele que os tiene que gustar?
Al parecer, por lo que se ve, no.
Sé que es más sencillo hacer caso de lo que los demás puedan pensar de ti, de lo que vayan a opinar o del modo en que van a juzgarte, pero a veces vivir es mucho más que hacer caso a tu entorno.
A veces es, solamente, oírte a ti mismo antes que a los demás.
Recuerdo una vez en que me llamaron marica por llevar el pelo largo, y no me enfadé porque ¿acaso eso era un insulto?, es como si te llaman gitano o moro, ¿te vas a ofender por algo que no es para nada un insulto, sino que es como si en lugar de llamarte por tu nombre se dirigieran a ti por otro? pero, en fin, no estaba hablando de esto. El caso es que en lugar de cortármelo para que no me lo llamaran más, en lugar de esconderme en una esquina y dejar que me pisaran hasta sentir que no valía nada, dije que vale, que era marica, sin ser verdad, y se quedaron un poco de piedra. Supongo que hay personas que no están acostumbradas a que les den la razón, porque si lo hacen no saben que más hacer aparte de degustar por primera vez el suave sabor de la victoria. Hay personas que creo que están tan acostumbradas a no tener razón, o a encontrarla a base de insultos o de golpes, que una vez con ella se pierden. Es como si les cortaras un brazo.
Pues creo que vivimos en una sociedad en la que todos los anuncios y los programas y las revistas y los modistos nos están llamando cosas a la cara que, si lo pensamos detenidamente, no son para nada un insulto, pero nos los tomamos como tal solo porque la gran mayoría cree que lo es. O, simplemente, porque usan a gente que admiramos, o que tienen un estatus social que desearíamos, para que nos llamen gordos, o flacos, o que nos digan que el pelo lo tenemos graso o debemos afeitarnos todas las mañanas (o no hacerlo, que al parecer es la moda ahora)
A veces, ir por el metro, te da una idea clarísima del mundo en el que vivimos, uno en el que es más importante llevar un polo con un tío de 30 centímetros subido a un caballo sobre el corazón que hablar escuchando lo que te susurra en cada latido.
Te dice Bum, eres único
Bum, eres perfecto.
Bum… sé tú mismo.
Por favor…