¿Es esto lo que realmente quiero?

de Moribundo Insurgente




        Prostituirse: aplicado a la persona que se deshonra, vende su empleo, autoridad, etc, bajo abusos por interés o por adulación. Este término es el que mejor se podría ajustar a la coyuntura social actual. 


  Tenemos la sensación de que la mayoría de las personas que ejercen este oficio lo hacen en condiciones de explotación, bajo amenazas y coacciones del chulo o tratante de turno, porque no pueden revolverse en contra de ellos, y serían pocos los que lo harían voluntariamente si no tuvieran ataduras y compromisos terribles que les obligan al conformismo. 

   Pues empezando por el paralelismo... ¿Por qué la gente traga con los recortes y los despidos de las compañeras? ¿Por qué se toleran condiciones laborales tan reprochables? ¿Por qué estamos tan acostumbrados a la dictadura del poder? ¿Por qué no hay respuesta y se agacha la cabeza? ¿Por qué ese grito silencioso y masivo de ¡¡ Vivan las cadenas !! ?

   ¿Tu por qué lo haces, cual es tu precio?, ¿es la hipoteca, los recibos, la mutua, el adoctrinamiento de tus hijos en colegios elitistas, un coche (o dos), el ipad?
  El sistema nos obliga a asumir deudas desde que nacemos, como si fueran el pecado original. Nos lastra con la avaricia común de poseer y poseer, porque necesitamos lo que necesitamos y además nos lo hacen creer. Nos inculcan el principio de la competencia salvaje, del crecimiento económico, el egoísmo, relegando la solidaridad a una mera cuestión de caridad con la chusma inadaptada, y además, la mayoría de los derechos básicos han sido secuestrados y convertidos en lujos por los que has de pagar con tu existencia, ¿acaso es lo que nos merecemos?, ¿es lo que queremos?, está claro que no.

   Nuestros chulos no son marginales, son eminencias, modelos sociales, son respetados y admirados. Sus amigos políticos, que han construido el Burdel, inventan leyes que son una carta blanca a la explotación y la avaricia, y así la responsabilidad de estos peculiares empleadores se ve nublada, porque la patronal hará a través de sus políticos lo que quieran como acto de vasallaje, porque tienen el poder que nosotros les dejamos tener.
   Pero son pocos los que sacan la cabeza del yugo. Son pocas las salidas posibles sin empezar por uno mismo y por esa pregunta que nos hace temblar cada vez que nos la formulamos: ¿Es esto lo que realmente quiero?