Tarde de invierno

de Moribundo Insurgente



             Es de noche, aunque solo son las siete de la tarde. Hace frío y ya ha dejado de llover. Se escuchan las rodadas de los vehículos en el suelo mojado y me fijo en las luces de los numerosos coches que conforman el tráfico de hora punta cómo se reflejan en el suelo, rojas las traseras y amarillentas las de
delante, aumentando la sensación de luminosidad junto con las luces de los letreros en los comercios.

   Hay mucha gente en la calle, más de lo normal. Aprovechan para salir a comprar o para hacer recados antes de que empiece a llover de nuevo.

   No estoy muy lejos de casa, pero no conozco mucho el lugar y esa explosión de colores, luces y sonidos me resulta curiosa, agradable a pesar del frío.
   Una tarde cualquiera de invierno vista por los ojos de un niño de seis años.